lunes, 6 de abril de 2026

Dibujando tebeos a palos

 Hola. Me gusta mucho dibujar cómics, lo que no me gusta tanto es diseñar personajes. Bueno, sí que me gusta, pero no de la forma habitual. Me gusta pensar "vale, voy a dibujar un cómic en el que aparecerá una tipa con un brazo robot y una pistola que se va a pelear con robots. Y luego se desvela que su archienemiga es su exnovia que le hizo ghosting, y luego (etc, etc...)", y a partir de ahí pues ya pienso en cómo van a ser (físicamente) los personajes. Lo que no me gusta es dibujar un monigote y empezar a asignarle atributos, lo que viene siendo la cultura del OC que está tan asentada en internet. Según mi muy sesgado juicio, de nada sirve indagar en las partes de un personaje que no se verán o no serán relevantes en la historia que se quiera contar. Hasta aquí creo que lo que digo es, fuera del mundo de los artistas de internet, bastante lógico y academicista. Ahora bien, yo siento una especial repulsión a indagar en los detalles más personales de los personajes que he dibujado. Me puedo hacer una idea de cómo era Turbotralla antes de la gran traición que motivó su venganza, pero no es asunto mío, mi trabajo es representar cómo se comporta en un momento muy específico de su vida, y aunque esto parezca que pueda jugar en mi contra a la hora de representar el personaje fielmente, creo que es justo al revés. Tengo también mucha aversión hacia la idea del "canon" en la ficción, me parece una forma de invalidar la visión del observador, es como patentar una interpretación como si fuera la oficial. Una vez publicas tu obra, deja de tuya y pasa a ser de la persona que la observa, si es que consigue llegarle lo suficiente como para que le de tanta importancia. Hay cosas que he publicado que siento que pertenecen más a algunas personas que a mí misme, lo que para mí ya es un éxito rotundo. A mi no se me da muy bien ni pensar ni escribir, tu interpretación de mis tebeos seguramente sea mucho mejor de lo que yo jamás pueda haber pensado en un principio. 

En fin, volvemos a los personajes. Lo que cualquiera se pueda imaginar de las partes de mis personajes que no aparecen en las historias es igual o más valido que lo que yo pueda suponer sobre los mismos. Este se contradice un poco con mi proceso creativo a la hora de ya por fin dibujar las viñetas, pondré como ejemplo las últimas 6 páginas que he publicado en Lagartija Cuchilla. Lo primero de todo, necesito una idea, algo que me apetezca desarrollar, en este caso era muy sencilla: Chavalas raras se pelean contra alienígenas. Ahora toca diseñar a las chavalas y a los alienígenas.

He aquí las chavalas. Por supuesto, ninguna tiene nombre, nunca pongo nombres a los personajes a no ser que alguien los vaya a pronunciar en algún momento de la historia. La filosofía de diseño fue la que suelo usar siempre, la de la ley de lo que más mola. Aquí toca también pensar en cómo se van a comportar. Estas páginas iban a ser de pura pelea pura hostia, así que tenemos a la tía de las armas pesadas, a la jefaza que da órdenes y lleva un poco el timón de la acción y a la hacker medio robot que siempre da juego para hacer según que cosas. Esta fue, de hecho, la que más juego me dio al final. Ahora toca ver contra quién se pegan.

Vaya vaya, pero si son pulpitos parásitos, como pequeños metroides. Se nos acaba de abrir un mundo nuevo de posibilidades, señores. ¿Bichos con tentáculos?, ¿robots?, ¿zombis? Todo es posible con estos amiguitos. Hay hasta un mago tentaculoso que muy seguramente no use nunca, pero podría haber sido divertido en una historieta con otro tono. Ale, pues ya tenemos todas las piezas, toca empezar a montar.

No me gusta mucho escribir guiones, así que la idea, ahora más concreta, es que las chavalas bajen en un drop pod del 40k (calcado tal cual, cero vergüenza) y que empiecen a matar bichos. A partir de ahí voy rellenando viñetas según me vaya pidiendo la página. Vamos a ver el ejemplo práctico. 
 

La primera parte del proceso de dibujo, con la página en blanco, la siento como una insufrible tortura, así que agradezco mucho poder llenar la página de dos viñetas grandes y dar el trabajo por hecho, aunque por mucho que me duela, no es una cosa que pueda hacer siempre. Para una primera página, que suelen ser expositivas, viñetas grandes y poco más. Tenía claro que en la primera se vería que están llegando a un planeta, que en la segunda aterrizarían y ya las demás tocará ver en el momento cómo se comportan los personajes. También quería establecer un tono serio-canallita, que creo que queda bastante claro con la conversación entre el señor misterioso autoritario y la "jefa del cotarro". Estas páginas son la presentación de los personajes, así que hay que ir poquito a poco, como si ensenáramos al monstruo de una peli de miedo. Que el lector piense "¿quién cojones es esta gente con esos cascos tan raros?".


 Segunda página, declaración de intenciones clarísima. Aquí están. Han caído del cielo en esta caja de metal, han explotado las puertas y uno de los bichitos ha acabado evaporado por lo que parece una tía con las tetas al aire, pelo en los sobacos (cosa seria), una bola de metal en la cabeza y un cacharro gigante experimental que dispara rayos de la muerte. No nos andamos con mierdas. 


 Tercera página, llegan los problemas. Pum, la jefa dispara al bicho que falta mientras pregunta para echarse un piti, la cúspide del molar. Pero vaya, ahora qué, ya han acabado con la amenaza y parece que va a haber un bajón de ritmo mientras exploran el área y pienso en qué coño están buscando aquí. Se me ocurre, buscan la entrada a un búnker, bingo, cambio de escenario, igual hay zombis dentro, quién sabe. Pero aún tenemos al elefante en la habitación, estas tías han venido aquí a matar y no tienen a nadie más, ¿cómo hago que entren en otro combate sin que sea más de lo mismo? Bingo, un disparo desde lejos, nuevos problemas para nuestras amigas. Aprovecho también para enseñar que la tia del arma grande tiene la cabeza metálica por algo (y así hago un pequeño chiste con que, claro, va aún así en pelotas y le han dado en el único lugar que tiene protegido).


 A estas alturas ya estamos metides de lleno en todo el fregao. Tenemos a dos personajes juntos y a la otra a su bola, tendrá que ser esta quien tenga que reaccionar, ya que se supone que las otras dos se han puesto a cubierto. Ojo, que esta es la tipa biónica, como ya dije antes, esto da mucho juego. La idea de hacer la página como una interfaz fue como encontrar un oasis en el desierto, con eso ya tenía toda la página cubierta. Reciclé como un bellaco el pulpo torreta de la página de diseños de alienígenas haciendo un copia pega, si total, lo había dibujado yo igualmente. También aproveché para usar esto como excusa de que ya han encontrado el búnker que buscaban, no hace falta dibujar ninguna escena coñazo de personajes andando por la superficie del planeta. Puse un par de textos frikis y de paso se deja ver cómo esta tia es, por si no había quedado claro, la lista del grupo.

Vale, penúltima página. Ya tenía bastante claro que en esta la tipa robot mataba al pulpo y que en la siguiente aparecería la fotito grupal final. Ahora bien, el brazo robot de esta tía estaba pensado en un principio para que diese juego en peleas cuerpo a cuerpo, de hecho, en estas páginas las otras dos tipas matan con armas a distancias y esta era la que se iba a acercar a alguien para destrozarlo con el bracito. Pero claro, les han disparado desde lejos, así que me quedan dos opciones: o corre hacia la torreta pulpo, o le dispara. En este punto siento que llevo demasiadas viñetas con planos muy generales, me falta meter dinamismo, y hacer una pose de carrera con perspectiva forzada es un coñazo, así que toca disparar. Pero ya ha disparado mucha gente, una con su cacharro gigante y la otra con la pistola, nuestra amiga cibernética se supone que lleva otra pistola, pero dónde estaría la gracia de sacarla y usarla igual que la jefaza. Así que, por petición del diseño de páginas y la coherencia entre las mismas, toca inventarse que el brazo de esta tía se puede transformar en un super cañón de vacío loco increíble. Así puedo lucirme con las escenas de transformación robótica, que son cosas que me mola bastante dibujar, y forzar la perspectiva del brazo (que no deja de ser un tubo) no es demasiado complicado. Así que viñetas de transformación, disparo con nubecita de polvo e impacto, bicho muerto, página resuelta. 

Última página, muy sencillita. Viñeta enseñando lo mucho que se ha sobre calentado el brazo con el disparo este y fotito grupal. Estuve un rato probando poses y me mola mucho la de la jefaza, siempre con su cigarro, por supuesto. Para el entintado hice lo mismo que llevo haciendo con Lo de la Mazmorra los últimos números, que creo que cada vez se me da mejor. Dejo aquí el resultado final.







 De momento esto se queda por aquí. Estoy pensando ya en qué pelotas voy a hacer de TFG (el segundo en toda mi vida, que ilusión) el año que viene y muy seguramente vuelvan a aparecer nuestras amigas de las hostias y los disparos, entre algunas otras cosas que tengo ya en mente. No sé durante cuánto tiempo más podré seguir usando este método de improvisación tan arriesgada para los tebeos sin que me acaben saliendo las mismas cosas siempre (estas páginas son un poco diferentes pero al fin y al cabo es más de lo mismo). Creo que mi TFG será la prueba de fuego, porque a pesar de tener este tipo de cosillas (es lo que soy, necesito dibujar malotas pegándose, lo siento) tengo pensadas algunas cosas más distintas, a ver qué tal me salen...

Dibujando tebeos a palos

 Hola. Me gusta mucho dibujar cómics, lo que no me gusta tanto es diseñar personajes. Bueno, sí que me gusta, pero no de la forma habitual. ...