¡Qué miedo! Pues sí. Resulta que lo de darse cuenta de que inevitablemente vas a morir en algún momento es una cosa con la que se suele lidiar de pequeñito cuando lo piensas por primera vez. Seguramente alguna vez ya más de mayor se te vuelva a pasar por la cabeza y te joda alguna tarde, pero no va a ser nada nuevo, es algo que ya sabías. Bueno, pues parece que soy un poco más tonto de lo que suelo pensar, porque yo me di cuenta de que iba a morir en enero de este mismo año.
Supongo que es un privilegio, nunca he vivido la muerte demasiado de cerca, tres de mis abuelos murieron pero yo era demasiado joven como para entenderlo bien y la verdad es que tampoco eran personas muy cercanas a mí. Me parece raro aún así, siempre he estado expuesto a la muerte en la ficción, o en la vida real aunque sea de lejos. Siempre he entendido lo que era, además la entendía de una forma fría y algo cruel; no hay nada después, cuando te mueras te has muerto, se acabó. Pensaba que tenía también asumido que en algún momento me iba a tocar a mí, pero parece que no.
Creo que sobre el 28 o el 29 de diciembre, volviendo con mi pareja de comprar comida china para llevar, creo que vi a alguien muy mayor por la calle y lo pensé. "En algún momento me tocara estar así, ser viejo", "en algún momento me tocará estar postrado en una cama", "en algún momento me tocará vivir los instantes anteriores a mi muerte". Y ya está, eso fue. El miedo más intenso que haya yo sentido nunca me recorrió de arriba a abajo y me agarró del cuello para no soltarme jamás. Iba a morir en algún momento. Mis padres, mis amigos y mi pareja iban a morir también en algún momento. No podía. En algún momento va a explotar el Sol. Me daba igual que fuese en millones o billones de años. Iba a pasar. Todo iba a desaparecer en algún momento y no hay nada que se pueda hacer al respecto.
No podía quitármelo de la cabeza, no podía vivir. De qué servía nada. Qué mas da. Me echaba a llorar sólo con pensar que mi pareja iba a morir en algún momento. Visto en retrospectiva, diciembre fue también el mes en el que empecé con el HRT y los estrógenos te ponen un poquito (MUCHÍSIMO) sensiblone y llorica. De todas formas no me gusta echarle la culpa a las hormonas, lo que sentía era real y lo sentía como tal. Estuve casi todo enero así. El miedo no desaparecía, se iba asumiendo poco a poco. El sentimiento pasaba de "estamos condenados y nada de esto sirve de nada" a "bueno, es lo que hay, al menos he existido, estoy existiendo". Al final es lo de siempre, intentar ver lo bueno en vez de ver lo malo. Aún así siento que me estoy auto engañando, no debería haber bueno, vivir sabiendo que algún día morirás es una condena, una maldición.
Si lo piensas mucho mola bastante, estamos condenados a la muerte, aún así vivimos, hacemos cosas, creamos. Todo va a desaparecer y hay gente que juega a videojuegos de coches, que graba cortos, que hace fanzines, que pinta miniaturas. Está bastante guay, es bonito.
Ahora estoy bastante mejor. No creo que nadie puesta estar bien del todo con esto, creo que si piensas lo suficiente en que no hay nada que hacer al respecto, al final puedes acabar asumiéndolo o ignorándolo. Tampoco nos queda otra, hay que mirar a otro lado para poder vivir, hasta que dejemos de poder hacerlo. Pero sí, estoy bastante mejor, no me preocupa tanto la muerte natural, de hecho la deseo, quiero poder morir de forma natural. Significará que habré vivido mucho. Es la conclusión lógica a la que llega todo el mundo, supongo. Ahora me da mucho más miedo precisamente eso, no poder morir de muerte natural, que pase algo, sobretodo a la gente que quiero. De nuevo, creo que es lo más lógico, lo que la mayoría de gente piensa.
Aún me queda para poder convivir con la muerte de forma soportable. Siempre que subo al metro pienso que puede descarrilar, que el ascensor se puede caer o que algún órgano de mi cuerpo puede fallar. Poco a poco, poco a poco. No podría haber escapado del hoyo sin la ayuda de mi pareja, la mejor persona que conozco y a la que más amo. Creo que pasar por esto me ha ayudado, creo que me ha hecho un poquito mejor. Me he dado cuenta de lo importante que es amar. Lo único importante de verdad. Para eso estoy aquí, para amar. Valdría la pena pasar por mil infiernos sólo para poder amar y ser amade. Vivir sabiendo que en algún momento dejarás de hacerlo es al final de todo un precio bastante justo a pagar.
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