viernes, 13 de febrero de 2026

Primera vez dibujando marinitos

Hola. El año pasado tuvimos que ilustrar un libro para clase así que aproveché para dibujar marinitos espaciales. Me acababa de leer la trilogía de los amos de la noche de Aaron Demsky-Bowden, no se si estoy muy orgullose de cómo quedó pero era la primera vez que dibujaba bichitos del warhammer. Adjunto también los fragmentos de texto que acompañan a los dibujitos.

 "Vraal irrumpió en el Salón del Recuerdo.
La rugiente cabeza de león de su hombrera derecha, que lo designaba como uno de los Atramentar, lucía una serie de cortes y melladuras; indicio de reparaciones poco frecuentes tras incontables batallas. El resto de su coraza de exterminador mostraba un aspecto acorde. Unas cicatrices estropeaban su superficie de medianoche, los bordes de las cuales eran color gris metálico allí donde hacía falta repintarlos.
Sus guanteletes seguían salpicados de sangre seca. A pesar de que sus cuchillas relámpago quemaban toda materia que estuviera sobre ellas cuando las activaba, tras cada batalla sus guanteletes quedaban veteados de sangre coagulada durante semanas.
Los demás malinterpretaban esto como una irreverencia. Como una deshonra. Era casi de risa.
¿Qué mayor honor había para el espíritu máquina de su armadura que mostrar las heridas que se había ganado en batalla? ¿Qué reverencia podría ser más noble que lucir con orgullo las cicatrices que habían fracasado en matarlo?
De la jorobada espalda de su armadura surgían expositores de trofeos hechos de púas de bronce, cada una de ellas con cascos astartes, cuyos cráneos castañeteaban al unísono a cada paso que daba.
Vraal se pasó la lengua por los dientes y sus pupilas tintadas de rojo se fijaron sobre todos los seres vivos del interior de la cámara. Allá, los servidores que atendían, como adoradores descerebrados, al callado dreadnought. Allá, el tecnosacerdote Deltrian trabajaba en una consola de palancas arcanas, luces e interruptores. Allá, la nueva sangre de la Primera Garra, el adusto Mercutian, que estaba a la sombra de los portones a la izquierda de Vraal. Allá, Cyrion y Xarl, con los bólters sobre el pecho.
El Atramentar se percató del breve parpadeo de una runa de alarma. Un auspex lo estaba escaneando. Era Deltrian, seguramente. Vraal le hizo al expectante tecnosacerdote un gesto de reconocimiento con la cabeza mientras avanzaba como un depredador hacia el interior de la sala. La larguirucha criatura mecánica le devolvió el gesto con una reverencia. Ser repugnante…, se dijo. Maldito fuera el Mechanicum por lo necesarias que eran unas inmundicias como aquellas para el funcionamiento de la legión."

 
 "Vraal emprendió lo que un astartes recubierto con la casi invulnerable armadura de exterminador podría llamar una carrera. Pero no fue hacia los desafiantes astartes. No, eso sería el equivalente a suicidarse sin haber cumplido su deber.
—¡Tecnosacerdote! —Vraal trastabilló cuando la fulminante lluvia de disparos de bólter le hizo trizas la placa de la tibia e interrumpió el funcionamiento de los servos—. ¡Ven, que tú y yo tenemos que hablar!
Su renqueante carrera a trompicones enlenteció su ataque. El tecnosacerdote no abandonó su consola de control, ni siquiera cuando Vraal clavó la garra derecha a través de la sagrada maquinaria. Muy a pesar de este último, nada resultó destruido.
Un proyectil especialmente bien dirigido hizo que su cabeza diera una sacudida hacia un lado durante un instante. Seguramente había sido Xarl. Aquel cabrón era conocido por ser un tirador experto.
Pero el astartes se retiraba en aquel momento. Vraal permaneció entre las consolas de control y se acercó pesadamente, paso a paso, hacia Deltrian. No se arriesgarían a que los proyectiles explosivos dañaran la maquinaria. Abrió los brazos en cruz y rastrilló la maquinaria que tenía a los lados, lacerando la tecnología sagrada del Mechanicum.
Qué curioso. Tal profanación hizo llorar al tecnosacerdote. Estaba llorando lo que parecía ser aceite, que corría por sus mejillas plateadas formando unos regueros oscuros. Vraal se entretuvo en este intrigante hecho durante el lapso de medio segundo. Empleó la otra mitad del segundo en empotrar las cuatro cuchillas curvadas de sus nudillos, cada una de un metro de longitud, directamente a través del torso de Deltrian.
—Hnnkhssssssshhhh… —resolló el tecnosacerdote, terminando con un parloteo de estática.
—Sabias palabras.
Vraal se rio entre dientes y retiró las cuchillas. La resistencia de las entrañas del adepto había resultado ser poco placentera e inhumana. Había poco gozo en acabar con aquella falsa vida mecánica. Deltrian cayó hacia atrás, y su túnica negra permaneció cerrada incluso cuando rodó sobre el suelo de mármol."
 

"La estocada de Mercutian penetró, y lo hizo profundamente. Fue un momento de intimidad sorprendente y repugnante, una violación que inspiraba furia, y en ese instante, los dos astartes se miraron a los ojos a través de sus lentes carmesíes. Vraal sintió el gladio como una pesadez fría y odiosa en el estómago, y si bien su fisiología mejorada se ocupó de la herida sellando la hemorragia, sintió cómo se abría de nuevo cuando Mercutian empujó la hoja hacia arriba.
El arma había atravesado la ensambladura entre dos piezas de la armadura.
«Así que esto… esto es el dolor…».
Vraal ya no recordaba muy bien cuánto dolía, pues había pasado mucho tiempo desde que lo había sentido por última vez.
Unos impactos lo golpearon en una ráfaga de stacatto. El ritmo le era extremadamente familiar. Un bólter en fuego automático.
«Xarl me… dispara… y tengo que…».
«Librarme… de la espada».
Vraal alzó la garra. La armadura respondió con lentitud, a trompicones, debido a los daños recibidos. Mercutian siguió empujando el filo hacia arriba, cortando las entrañas de Vraal, aunque la espada no pudiera moverse mucho más debido a la gruesa placa pectoral del Atramentar."

 "Pero… aquel sonido…
… wwrrrrRRRRRRRRRR.
La ensangrentada cara de Vraal se contorsionó con una mueca cuando el creciente ruido le hizo fruncir el ceño.
«Pero ¿qué demonios…?».
Era el sonido que emitía un cañón automático de dos cañones de la clase Segador cuando comenzaba a acumular energía. Le siguió un gutural chasquido mecánico, clank-clank-clank, que anunciaba la rotación de los cargadores automáticos al activarse.
Vraal se volvió justo a tiempo para verlo abrir fuego. Cuando lo hizo, todo el Salón del Recuerdo retembló a causa del inmenso poder de la descarga. Se habían producido tormentas con la fuerza suficiente como para derribar torres de colmena que habían llevado a cabo su obra destructiva con menor rabia y sin tanto ruido. Los servidores demasiado lobotomizados como para taparse los oídos acabaron con los tímpanos reventados. Los cascos de los miembros de la Primera Garra filtraron los sonidos hasta niveles tolerables, pero cada uno de ellos apretó los dientes para hacer frente a aquel estruendo.
Vraal lo oyó con una claridad funesta, pues le estaba pasando a él.
Seis proyectiles explosivos de masa reactiva, cada uno de ellos capaz de destruir por sí solo un transporte Rhino, impactaron contra el Atramentar en el lapso de tres segundos. El primero le destruyó la placa pectoral y lo habría matado en unos instantes debido a la horrenda pérdida de sangre provocada por las entrañas reventadas. Se libró de esa muerte debido a que el segundo proyectil lo mató en el acto al explotar contra su casco acolmillado, lo que le reventó por completo la cabeza y el hombro derecho.
Los otros cuatro proyectiles impactaron contra los restos y los hicieron trizas. Al cabo de tres segundos, no quedó nada de Vraal de los Atramentar, salvo unos cuantos fragmentos de armadura y las heridas que sufrían los miembros de la Primera Garra.
La tormenta amainó.
El trueno se alejó.
Impulsado por unos servomotores antiguos, la inmensa figura de un dreadnought blindado de color azul con bordes de bronce dio un paso al frente. Era tan pesado que hizo temblar toda la estancia. El fuego de cañón no había sido nada comparado con los aullidos de sus servo juntas y sus retumbantes pisadas."



 

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