¡Teflón ha muerto! Murió la noche del 13 de diciembre y esa misma noche lo enterramos en una pequeña ceremonia improvisada. Lo encontré acurrucado en su iglú con los ojos cerrados, se fue mientras dormía, como no podía ser de otra forma. Al final, tal y como pensaba, que se haya ido me ha afectado más de lo que pensaba. Por mucho que me intentase convencer de otra cosa y por muy graciosa que haya sido la situación, resulta que no quería que se fuera. Quién lo iba a decir. Nos estamos planteando adoptar otro par de ratoncillos, unos que seguramente sean más normales y no den tantos quebraderos de cabeza como el difunto Teflón. Ya se verá.
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